
Después de venir por primera vez en el verano de 2022, y una vez que decidimos que queríamos mudarnos aquí, pensamos que sería buena idea regresar durante los meses de invierno para experimentar cómo es realmente el invierno en Ponte de Lima, en el norte de Portugal.
Así que volvimos y pasamos aquí las vacaciones de Navidad de ese mismo año.
Hacía frío, por supuesto, pero nada extremo — de hecho, bastante llevadero. Incluso me gustó, porque me recordaba al clima de mi país natal, Colombia.
Pero… tengo que admitir que esta vez la experiencia ha sido muy diferente.
O bien aquella primera impresión fue engañosa, o el clima está cambiando drásticamente en todo el mundo — y Portugal no es la excepción.
En el momento de escribir este post, en febrero de 2026, ha estado lloviendo casi todos los días durante el último mes. El invierno en Ponte de Lima se ha sentido especialmente húmedo este año.
Nuestros limones siguen cayendo del árbol completamente podridos debido a la humedad, y manchas verdes de moho están apareciendo por todas partes.
Este tipo de clima, tan lluvioso y persistente, no solo afecta al día a día, sino también a los jardines, a las casas y a la forma en que se vive el invierno en el Minho.
Uno de los electrodomesticos que adquirimos tan pronto nos instalamos en la villa, fue un deshumificador,
(lo cual es simpatico porque es completamente al contrario en la otra ciudad en donde vivimos en la cual tenemos que comprar humidificadrores!)
Es absolutamente imprescindible para vivir aquí, especialmente durante el invierno en el Minho. También es fundamental tener una secadora, ya que es casi imposible secar la ropa simplemente tendiéndola debido a la humedad constante.
Si estás pensando en visitar Ponte de Lima en invierno, es importante tener en cuenta la humedad y las lluvias frecuentes en el Minho, una de las regiones más verdes de Portugal y asi preparar tu equipaje adecuadamente contanco con las condiciones del clima!
Las Inundaciones de Ponte de Lima
Cuando caminas por el casco antiguo de Ponte de Lima, es imposible no notar las huellas que el tiempo —y el agua— han dejado atrás.
En el muro de la Torre de San Pablo, en el lado que da a la calle Postigos, hay una inscripción gótica que cuenta en silencio una historia impactante: «aquí llegó el río».
Es una frase sencilla, pero encierra siglos de inundaciones provocadas por el Río Lima, que atraviesa el corazón de la villa y ha marcado su historia tanto como su belleza.
Por todo el casco antiguo también se pueden encontrar marcas que señalan los niveles alcanzados por el agua en distintas inundaciones que han afectado a la villa a lo largo de los años. Entre ellas, la crecida de 1909 destaca como una de las más graves jamás registradas en Ponte de Lima.
Los relatos históricos describen cómo las lluvias intensas hicieron que el río Lima se desbordara de forma dramática, inundando calles, viviendas y campos, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.
Las inundaciones en Ponte de Lima no son un fenómeno aislado.
Debido a su ubicación en el fértil valle del Lima y su proximidad al río, los periodos de lluvias intensas —especialmente en invierno— han provocado repetidamente la subida del nivel del agua. En décadas más recientes, las crecidas en el norte de Portugal, incluida la región del Miño, se han relacionado con sistemas meteorológicos atlánticos que traen lluvias prolongadas, a veces combinadas con mareas altas que dificultan el desagüe del río hacia el mar.
Aún hoy, los habitantes siguen de cerca el comportamiento del río durante las temporadas de tormentas.
Aunque los sistemas modernos de control y gestión han mejorado la capacidad de respuesta y reducido los daños, el casco histórico sigue conservando señales visibles de eventos pasados —grabadas en piedra, marcadas en los muros y transmitidas en historias de generación en generación.
Al recorrer estas calles, uno se da cuenta de que estas inscripciones y marcas no son solo curiosidades históricas. Son advertencias, recuerdos y un testimonio de la relación constante entre Ponte de Lima y el río que, al mismo tiempo, la sustenta y la pone en riesgo.



